No suelo escribir demasiado sobre productos de higiene cotidiana, aunque son tan importantes como nuestras cremas, serums o tónicos, siempre digo que a nadie se le ocurre fregar un suelo sin barrerlo antes (éste fue un gran descubrimiento en mi infancia y no se me ha olvidado la frase que me dijeron), no vas a fijar en tu piel los deshechos y suciedad acumulada, antes te ocupas de limpiarla bien ¿verdad?, pues igual es con la cara que con el cuerpo.
En un limpiador corporal, dejando aparte mis pecadillos confesos en marcas de olores espectaculares y formulaciones manifiestamente mejorables, lo que pido es que sea un producto respetuoso con la piel, que no me irrite o me la deje tirante, que sea cómodo y rápido de usar (por las mañanas en la ducha voy volada) y que, además, tenga un olor agradable que haga apetecible su uso. Tampoco suelo gastar un Congo en este tipo de productos, la verdad, no me importa gastar más que en el clásico de supermercado pero no estoy dispuesta a pagarlos a precio de crema facial.
Este jabón de la marca polaca de cosmética natural Yope ha sido un regalo de la Farmacia Alegre Pérez, ojo, no es una colaboración sino un regalo, no me lo han enviado para que os hable de él ni para que les mencione a ellos, pero sabéis que yo prefiero ser transparente y por eso os cuento quien me lo ha regalado… y a continuación os voy a contar mi experiencia con él, ¡adelante!.